Translate

samedi 17 novembre 2012

ALBERTO GIACOMETTI

ALBERTO GIACOMETTI:
Alberto Giacometti


Sus pinturas son dibujos, utiliza
la pintura como si fuera un medio para dibujar.


Giacometti creía que todas las
cosas tenían que ser descubiertas a través del dibujo y el dibujo con pintura
sobre la tela fue el medio más adecuado que encontró para dibujar y redibujar
lo que veía.


Escultor, pintor y poeta.


Es conocido por sus esculturas de
figuras erguidas, altas y delgadas.


Los temas que escogía en la
pintura eran interiores, algunas veces vacios y otras ocupados por una sola
figura.


La gama de colores era
deliberadamente limitado, casi monocroma y las pinturas ejecutadas con líneas
muy finas de pincel, se parecen mucho a un dibujo.


Descubrió que cuanto más fija
mantenía su mirada en el modelo, menos estático parecía éste y dicha observación
le llevó a intentar fijar las posiciones de los modelos mediante trazos
superpuestos y repetidos.


Las obras de Giacometti no
quieren ser otra cosa que ensayos, pruebas, todo lo más, aproximaciones. No
saben nada, no afirman nada. Son la precariedad y la relatividad y no pretenden
ser nada definitivo.


“Durante 20 años he tenido la
impresión de que la semana siguiente sería capaz de hacer

Sus esculturas llevan en sí mismas su propia especialidad, su propia distancia
en relación con el observador.


Su propósito era limitarse a lo
que vemos, figurar objetivamente la subjetividad de nuestra percepción. Lo más
simple y más real resulta ser lo más abstracto y lo más difícil.


Es un artista de vanguardia que
saliendo de la vanguardia crea un lenguaje nuevo recuperando la memoria de la
historia del arte.


Mira al arte bizantino y
primitivo y recupera esta tradición formar para crear una iconización del ser
contemporáneo.


Vanguardista brillante en los
años de los vanguardismos europeos.


En la postguerra crea un arte
distinto cercano al expresionismo.


Nació en 1901. Vivió 40 años en
París.


Era el mayor de los hijos del
pintor Giovanni Giacometti que tenía prestigio como pintor postimpresionista y
Amette a la que retrató en varias ocasiones.


En 1915 ingresa en el Instituto
Evangélico hasta 1919. En ese año ingresa en Bellas Artes de Ginebra pero
abandona pocos meses después.


En 1922, en París se inscribe en
los cursos de pintura y escultura del Antonin Bourdelle. Atraido por el
cubismo. Decidió adaptar las teorías cubistas a su trabajo escultórico. El
cubismo significó su introducción en el mundo de las vanguardias, etapa breve
pero muy importante para su etapa posterior.


En el París de entreguerras, la
actividad artística era desmesurada, los ismos se sucedían de manera frenética.


Las teorías de Freud fueron
determinantes en la formación de un nuevo grupo de vanguardia, el surrealismo.
Pensaban que el subconsciente de la persona tenía una importancia enorme en sus
actos cotidianos.


Giacometti se siente atraído por
el surrealismo. Comparte con ellos el arte surgido de la libre inspiración y la
actitud provocativa. Realiza un importante conjunto de esculturas surrealistas.
Mujer cuchara, 1926, es la obra clave en su carrera. El juego ambiguo que las formas
poseían hizo que comenzara a ganar adeptos.


Tuvo una preocupación que la
mayoría de los surrealistas no compartían, por el espacio. Su condición de
escultor excepcional dentro del grupo le llevó a interesarse por las cuestiones
plásticas del espacio que utilizaba de manera dinámica.


En las esculturas planas se
aprecia la influencia del arte de las cicladas y la obsesión por la mujer que
como a muchos surrealistas le parecerá una figura extraña y llena de misterio.


Con Miró y Arp en 1930, hace su
primera exposición en París. En ella representó el “Palacio a las 4 de la
mañana”, y “Bola en suspensión”, que muestra su interés por lo sexual y una
violencia semiescondida.
 “Mujer degollada” es la más
conocida de sus obras de este período. Una mujer con la garganta contada y abierta
de piernas en una violenta postura es la síntesis de todas las inquietudes del
Giacometti surrealista.


Más clara aún es su agresividad
en “Hombre y Mujer”. Una figura masculina provista de un miembro fálico
arremete a una mujer.
Más tarde se agudizaría su
interés por el espacio y la verticalidad de las figuras. La violencia también
se mantendrá, pero de una manera más sutil e interior.


Los ojos son muy importantes
tanto en escultura como en dibujo y en pintura, si los observas miran más allá
de ti, a través de ti, te apetece ir hacia la escultura, pero cuando te acercas
sientes que te rechaza, hay un movimiento de ida y vuelta en la obra.
Giacometti quería pintar, dibujar o esculpir lo que veía y tal como lo veía.


Lo que más le interesa es la
cabeza, pero quiere construir con la mayor precisión los ojos, porque cuando
mira ve más los ojos que la boca o la punta de la nariz. El ojo está hecho de
materia diferente del resto de la cara. Todas las formas están más o menos
difuminadas, incluso muy difuminadas pero el ojo es un objeto preciso, casi un
objeto óptico.


En 1934 llegó casi a rozar la
abstracción con por ejemplo un cubo, que puede considerarse una excepción en su
carrera.


En 1935 abandona el surrealismo.
Se distancia de Bretón. No se siente a gusto alejado de la figura humana y
desea volver a cierto clasicismo.


Dice Giacometti: “Entre los
surrealistas y yo existía un mal entendido, han considerado mis esculturas como
un logro, ahora bien, para mi, ellas no eran más que un paso, me hallaba en un
callejón sin salida”.


Le apoyan en el cambio solo
algunos artistas como Picasso.


Decide volver a la pintura.
Cezane le marca la manera de pintar, el color y la línea están bajo su
influencia. Giacometti adoptó uno de sus motivos más conocidos, la manzana. Se siente
atraído por las cosas más simples aunque la técnica sea compleja. Inicia una
forma de hacer que nunca abandonará.


Sus esculturas centradas en la
figura humana sufren una transformación, cada vez más pequeñas.


En 1940 las estatuas empiezan a
disminuir todas ellas acaban de forma inevitable por alcanzar un centímetro.


Comienza a alargar y estrechar
las cabezas y los cuerpos de las figuras, los destruye y comienza de nuevo,
pero vuelve a la misma forma estirada y filiforme como las de Tintorero, su
artista admirado.


En 1940 tras la ocupación alemana
de París, Giacometti instala su taller en Ginebra donde permanecerá 5 años.


En 1945 vuelve a París y recupera
el estudio que había tenido durante muchos años.


Vivía modestamente, no quería ser
victima del confort, no tenía ni calefacción, no quería ser víctima del
sistema.


El final de la II Guerra Mundial
trajo cambios para el mundo del arte. Europa estaba en crisis. París dejaba de
ser el centro del arte en beneficio de Nueva York. Muchos artistas europeos de
importancia se habían desplazado a Nueva York durante la guerra.


Surgió un grupo artístico
Norteamericano de vanguardia que influiría en todo el mundo. Los Expresionistas
Abstractos.


En París vivían aún los viejos
maestros. Giacometti dibujará los rostros de Matisse,  Igor Stravinsky, George Braque, etc.


Afianzó durante esos años su
amistad con Jean Paul Sastre y con Simona de Beauvoir, personajes claves del
París que comenzaba a observar el surgimiento de la filosofía existencialista y
de la estética asociada a ella.


El escritor Albert Camile,
también existencialista, reflejaba en sus obras la idea del absurdo del destino
humano. Este pensamiento que veía la vida humana carente de todo sentido, era
uno de los pialares de esta filosofía. El existencialismo era un fenómeno muy
ligado al pesimismo europeo de la postguerra. La reivindicación de la angustia
proporcionó una estética en la que toda creación debía transmitir la desazón
del hecho de vivir. Giacometti asumirá de manera radical el problema existencialista,
su forma de vida se correspondía perfectamente con la austeridad económica y
moral que aquel propugnaba.


“La escultura de Giacometti es la
expresión hecha imagen de la condición existencial del hombre moderno en la
frontera entre el ser y la nada.” Dijo Sastre.
Realizó un solo decorado de
teatro en toda su vida. “Esperando a Godoy” de Becket. El pensó el árbol
aislado situado en el centro del escenario.



A su vuelta a París tras la II
Guerra Mundial, tenía 45 años. En los 20 siguientes hasta su muerte
desarrollará un estilo que cambiará muy poco y al que el público identificará
con él para siempre.


Un rasgo común tendrán todas sus
obras: sus temas afines a su vida cotidiana, su casa, el estudio, los amigos y
parientes y los paisajes de Stampa, su pueblo.


Retratar a su gente ya lo
practicaba en sus obras infantiles y de adolescencia. Le encantaba que las
personas estuvieran concentradas en una actividad y plasmarlas así.


Las figuras de su familia eran
sus modelos artísticos preferidos. A partir de 1940 los seguirán siendo, sobre
todo su hermano Diego presente en toda su obra y su vida. Diego le ayudaba a
dar la pátina a las esculturas. También su madre seguirá siendo una figura
frecuente en su obra. Su mujer y una prostituta con la que mantuvo una relación
estable al final de su vida, fueron dos de sus modelos repetidos obsesivamente.


Aunque él subrayara en  numerosas ocasiones la primacía de la línea,
intentó sin embargo dar importancia al color. La manera en que aplicaba el
color era esencial por el valor expresivo que le atribuía. La imagen de los
retratos posee la apariencia de líneas amontonados de manera anárquica y con
colores puestos aleatoriamente. Sin embargo era un trabajo esencial por el
valor expresivo que le atribuía.  La
imagen de los retratos tiene la apariencia de líneas amontonadas de manera
anárquica y con colores puestos aleatoriamente, sin embargo disponía todos esos
elementos con una enorme disciplina sabiendo en cada momento como utilizarlos .


La forma de entender su arte es
comprendiendo sus dibujos, pinturas y esculturas como un todo. Hay cosas que se
pueden expresar muy bien en escultura y no en pintura y viceversa. La pintura
representa la angustia de querer aproximarse a otra figura normalmente a través
de los ojos, un intento en establecer un contacto entre la realidad de una
persona y la otra.


Sus pinturas parecen un espejo
como la imagen reflejada del propio autor. El espacio grisáceo de las
superficies en una metáfora de su espíritu. “Si lo veo todo gris entonces ¿por
qué tengo que utilizar otro color?”


“mis dibujos tanto como la
escultura y la pintura son sobre todo dibujos, quiero decir que el dibujo está
en todas partes, se dibuja en tres dimensiones, se dibuja con el color, … no
hay más que dibujo”
En sus 10 últimos años de vida su
fama creció mucho.


En los tres últimos años de su
vida tuvo problemas de salud. En 1963 sufrió cancer de estomago, y se repuso.


En 1966 muere pocos meses después
de ser nombrado Doctor Honoris Causa por la Universidad de Berna.


Giacometti veía su arte,
especialmente durante sus últimos 20 años de vida, como un proceso, era su modo
de vida, así se relacionaba con el mundo real.


Nunca consideraba que hacer una
figura o un cuadro fuera algo completo en sí mismo, que fuera un documento
sobre tal persona o tal sitio. Se trataba siempre de una especie de evolución o
proceso que le hacía sentirse más en contacto con esa realidad y entenderla
mejor.


“La escultura descansa en el
vacío, en el espacio que se excava para construir el objeto y a su vez el objeto
crea un espacio, es el espacio mismo que está entre el sujeto y el escultor”


La grandeza de Giacometti reside
en que su arte fue más allá de las circunstancias que le rodearon, aunque al
mismo tiempo estuviera muy influido por ellas.





Enregistrer un commentaire

AddThis